“Como está fuera
está dentro
y viceversa”
Crear vacío
Los seres humanos tendemos a guardar ropa y utensilios por si más adelante los necesitamos, o porque nos los han regalado o bien porque están en buen estado... Pero la realidad es que ese “más adelante” nunca llega, y lo que provocamos son espacios asfixiados por la acumulación de objetos que no usamos ni utilizamos. Por esa razón, cuando nos deshacemos de ellos y creamos espacio, nos invade una sensación de libertad.

Crear vacío es una técnica que los maestros de Feng Shui recomiendan practicar cada cambio de estación. Una vez al año, si la haces profundamente, podría ser suficiente, pero cuando compruebes su poder transformador la usarás cada vez que sientas que hay algo estancado en tu vida o simplemente cuando necesites incorporar algo nuevo y quieras crear ese espacio.

Cuando en un lugar caótico donde conviven varias personas se crea vacío, las transformaciones que se observan son espectaculares. Quienes lo han experimentado coinciden en que practicar esta técnica les ha aportado mayor armonía y una mejora significativa en la convivencia.

Crear vacío es crear el espacio para que aparezcan nuevas oportunidades; es crear un nuevo lugar donde la energía circule con mayor soltura y así beneficiarte de esa fluidez en tu vida.



“Feng Shui” significa “viento y agua”. Así pues, según el Feng Shui, el Chi (o energía vital) entra en tu hogar o lugar de trabajo a través de puertas y ventanas (como lo haría el viento) y necesita poder distribuirse por todas las estancias (como lo haría el agua, fluida y lentamente, inundando absolutamente todo el espacio). Por esta razón, es tan necesario liberarnos y re ubicar todo aquello que impide que el Chi circule con libertad. Y es que, cuando entiendes cómo fluye la energía en tu hogar, la filosofía Feng Shui te ayuda a mejorar cualquier parcela de tu vida, porque todas ellas están representadas en él. Por todo ello es muy importante deshacerse de los objetos que obstruyen el fluir del Chi y que provocan que se estanque. Según esta filosofía, «tal como está fuera, está dentro». Por lo tanto, tal como esté tu hogar estarás tú, tarde o temprano, y viceversa.
Tal y como está fuera, está dentro y viceversa 1. Introducción
En un hogar caótico es difícil descansar y concentrarse; en definitiva, no te sientes cómodo. Por eso, si tienes que pasar mucho tiempo en él o va a ser tu vivienda, si recoges, vacías y limpias, pronto sentirás beneficios en ti. Así que, cuando vives teniendo en cuenta esta premisa, es muy fácil mejorar tu entorno para poder sentirte mejor.

Hacer vacío es liberador, es sencillo, es fácil, y existen muchísimos métodos y técnicas para hacerlo. Puedes escoger el método o la técnica que más te guste, o incluso crear una propia. Todo vale si el fin es crear el espacio que necesitas para que el Chi fluya bien y te aporte todo aquello que deseas.

Como ya sabes, para vaciar existen varias técnicas y cualquiera de ellas es válida si el resultado final es el esperado. A continuación verás explicada una propuesta que funciona. Además encontrarás varias fichas que también te irán guiando y orientando durante el proceso de vaciar y crear espacio.


En primer lugar, debes encontrar el día oportuno para empezar. Porque para ello tienes que disponer del tiempo suficiente para vaciar, al menos, una habitación completa. Es importante no dejar la tarea a medias: es mejor ponerse objetivos alcanzables y repartir el trabajo en varias jornadas para evitar tener que vivir un tiempo rodeada/o de caos, que como hemos comentado anteriormente, no es nada recomendable, ya que afecta al bienestar y la salud del que lo sufre.

Una buena propuesta es empezar por la habitación que queda más retirada de la puerta principal y que vayas pasando de estancia a estancia en el orden que tú escojas.

En la ficha número 1 encontrarás el tiempo estimado que se suele invertir en cada estancia. De esta manera podrás organizarte y decidir los días que dedicarás a cada una de ellas. Coloca en un lugar visible tu planificación para poder seguirla tal y como te has programado.
Busca el mejor día para empezar a vaciar 2. ¿Cómo hacer vacío? En la ficha número 1 encontrarás el tiempo estimado que se suele invertir en cada estancia. De esta manera podrás organizarte y decidir los días que dedicarás a cada una de ellas. Coloca en un lugar visible tu planificación para poder seguirla tal y como te has programado.
Necesitarás dos bolsas grandes: una para desechar y otra para donar. También una caja en la que colocarás todo aquello de lo que te cueste desprenderte, aunque sepas perfectamente que nunca más lo usarás.

Una vez en la habitación, busca una superficie donde poner lo que vayas sacando de cajones y armarios, y para ir clasificándolo; puede ser una cama o una mesa y, si no hay nada donde apoyarse, opta por utilizar una mesa auxiliar para así realizar cómodamente el vaciado.



Da un primer vistazo y localiza los objetos a los que no estás dando uso, los que no te gustan y los que están en mal estado. Fíjate también en la estética: no conserves lo que no te guste o lo que no te aporte nada. La función de la decoración es embellecer los espacios y aportarnos estímulos positivos. Si no es así, ¡fuera! La idea es que deseches todo lo que no te sugiera nada. Al desprenderte de estos objetos, crearás ahí tu espacio.
¡Manos a la obra! Prepárate para vaciar Escribe en la ficha número 2 el recorrido que te has planificado. Dedícale un tiempo a organizar cada estancia. ¡Imprime tantas fichas como necesites!

También hay un espacio para que puedas anotar aquellos objetos que están en mal estado y que necesitas reponer.
¡Y recuerda que deshacerte de lo que ya no usas va a proporcionarte un gran bienestar!
El siguiente paso es revisar los armarios de la ropa. ¡Sí, la ropa también necesita tu atención! Sácalo todo fuera y ve comprobando si utilizas cada prenda o si, por el contrario, ocupa sitio desde hace tiempo y ya no la usas. Muchas veces llenamos nuestros armarios con prendas que ya no nos ponemos y probablemente no nos pondremos nunca más; simplemente les tenemos apego porque nos transportan a otra época o nos traen algún recuerdo, y nos cuesta mucho tirarlas o, incluso, las compramos en un impulso y ni siquiera las llegamos a estrenar.



Para superar el apego que a veces sentimos por objetos que no necesitamos, puedes destinar una caja a guardar todo aquello que te cuesta tirar, pero que sabes positivamente que nunca más usarás. Todos tenemos alguna pieza especial, así que reúnelas, acompáñalas de todo aquello que creas que no puedes dejar atrás –aunque haga mucho que no los usas, piensas que en algún momento podrías necesitarlas–. Colócalo todo en la caja, que llamarás la «caja del año», y recorre con ella estancia por estancia, hasta haber vaciado toda la casa. Repítelo una o más veces si tienes la sensación de que puedes haber olvidado algo en el camino.

La «caja del año» se llama así porque escribirás en ella la fecha del vaciado, y en tu agenda o en tu móvil anotarás la misma fecha un año más tarde para desecharla. El secreto para deshacerte de la caja del año sin ningún sentimiento de culpabilidad es no abrirla cuando la vayas a tirar; si en un año no has necesitado o recuperado nada de ella, es porque en realidad ya no lo necesitas, y si no la abres podrás desprenderte de ella sin sufrir el vacío del desapego. Con el resto de objetos llena diferentes bolsas para reciclar o donar lo que aún puede reutilizarse, y para desechar lo que ya no tendrá más uso.
La caja del año Cuando hayas llenado la caja, imprime la ficha número 3 y anota la fecha de cierre y de deshecho.

Sobretodo ¡no la abras!

Ya no necesitas nada de lo que contine.
Continúa con los armarios de la ropa
Una vez has vaciado y ordenado, revisa esos espacios tan frecuentemente como puedas para ir comprobando que todo sigue bien; si observas que queda algo que desechar hazlo ya, y no esperes al próximo vaciado.
Puedes escoger un día de la semana y dedicárselo de manera periódica a las estancias donde estás con mayor frecuencia. ¡Cualquier momento es bueno para las zonas que utilizas a diario!
4. Orden y orden 3. Siete consejos prácticos 1. Revisión constante. Si te regalan algo que no te aporta nada, no te sirve, no necesitas o sencillamente no te gusta, no te lo quedes... Intenta cambiarlo si la confianza con quien tuvo el detalle te lo permite y, si no, lamentándolo mucho... ¡Deséchalo ya! No esperes ni al próximo vaciado. 2. Ojo con los regalos. 3. Las colecciones, para las exposiciones. Últimamente se escuchan muchas cosas sobre el orden, en parte por la aportación tan maravillosa que nos ha brindado Marie Kondo, que ha escrito un libro muy interesante titulado «La magia del orden», en el que ofrece técnicas muy prácticas sobre el orden, sobre cómo doblar la ropa, cómo almacenar consiguiendo un espacio para cada cosa y poder así localizarlo todo de una manera fácil. Y debe ser así, ordenar de una vez para siempre tu hogar y vaciarlo una vez al año o en cada cambio de temporada. No colecciones objetos por el simple hecho de acumular. Las colecciones están bien en exposiciones o museos, pero si finalmente decides tener una en casa, busca un lugar donde esté bien ordenada y mantén su limpieza. Según la zona donde la coloques, deberás tener en cuenta qué elemento suma; por ejemplo, una colección de velas que potencian el elemento Fuego en una zona de Agua podría descompensar y desarmonizar la zona y la vivienda.
Sobre todo en las cocinas, solemos coleccionar utensilios repetidos a las que no podremos dar uso a la vez. Por eso es mejor tener uno de cada, de buena calidad y en buen estado, que no varios a los que no damos servicio y nos asfixian cajones y armarios. Es importante para disfrutar de un buen orden mantener espacios vacíos en nuestros armarios y cajones. 5. Mejor una cosa de cada. Si compras o te regalan algo nuevo, al llegar a casa, deshazte primero del viejo o roto y entonces sustitúyelo. En caso contrario, volverás a tener uno en desuso y estará ocupando un espacio sin sentido. 6. Reponer, sí. ¡Acumular, no! 7. Ojo con las despensas y los productos perecederos. En baños y aseos también es habitual que suceda esto con los productos de cosmética e higiene.
Las despensas pueden ser “peligrosas”, ya que es frecuente acumular productos en ellas que se caducan sin haberlos consumido. Una alternativa para evitar que esto pase es comprar con más frecuencia y tener el almacén fuera de casa. En lo referente a los productos perecederos, espera a acabar uno para comprar el siguiente; de esta manera evitarás acumular productos caducados o a medio uso.
Después de haber realizado el vacío nos invade una sensación de liberación, ya que nos hemos deshecho de objetos que nos acompañaron durante años sin aportarnos nada y en ocasiones, incluso, sin ni siquiera gustarnos. Al desprendernos de ellos, nos liberamos, cortamos lazos inútiles y sentimos agradables sensaciones cuando disfrutamos de nuestro espacio renovado.

Y es que de eso se trata: de ser más libres y de que, al escoger los objetos, muebles y decoración que te acompañarán a partir de ahora, lo hagas a conciencia y con intención, buscando que todo lo que te rodee te aporte percepciones positivas de paz, de armonía, de belleza, que te estimulen y te llenen de felicidad y de alegría.

Crear vacío es un paso sencillo pero potente. Tras esta acción experimentarás cambios espectaculares en la armonía de tu hogar. Por eso, para es el primer paso, imprescindible para armonizar los espacios. Te ayudará a sentirte mejor, más libre y en paz.

Recuerda que tu hogar es una representación de ti y, a su vez, te influye y te conduce según su estado, orden y limpieza. Si te animas a seguir indagando sobre el Feng Shui, conocer la Escuela de Bagua te aportará conocimientos para saber donde están representadas en tu hogar las parcelas de tu vida que deseas trabajar. ¡Es algo realmente mágico! Por ejemplo: es muy útil para potenciar nuestra carrera profesional, para encontrar trabajo o para mejorar nuestras relaciones, para conseguir una pareja o nuevas amistades. Una vez localizada el área en concreto que queremos trabajar, empezaremos por vaciarla, ordenarla y limpiarla a conciencia; de esta manera crearemos un espacio que rellenar con esa nueva energía. ¡Así de sencillo! Si tú creas un espacio, el Universo se encarga de rellenarlo con una nueva energía, y de ahí que si está siempre ordenado, limpio, en buen estado y con ciertos vacíos estratégicos, podremos disponer del Feng Shui como de una nueva herramienta que trabajará en nuestro favor para obtener la vida que deseamos en armonía.

Para que entre algo nuevo en tu vida hay que hacerle espacio:
Busca el mejor día para empezar a vaciar 4. Para finalizar
“Como está fuera
está dentro
y viceversa”
¡Feliz vaciado!